CÓDIGO MORAL
DEL JUDO O VALORES
HUMANOS DE AYER Y HOY
LA
CORTESÍA
Es la Máxima sobre educación que nos indica
el respeto, la tolerancia y las buenas formas hacia lo prójimo y lo ajeno sin
distinción de raza, credo, posición social o política, haciendo válido aquello
que dice: ‘lo cortés no quita lo valiente’. La Cortesía es la principal muestra
de cultura.
EL RESPETO
La educación comienza con el Respeto. Para respetar a los demás
hemos de resistir nuestras pasiones y deseos; nos hemos de controlar siendo
Modestos y obedeciendo a nuestros padres y maestros.
Sin Modestia no es posible el Respeto, sin respeto no puede nacer la
confianza, sin confianza no puede ser dada ni recibida ninguna enseñanza.
Los deportes, como el Judo, son ante todo
ESCUELAS DE VIDA.
La finalidad del Judo es, ante todo, la
Educación y el formar personas a través del Respeto entre el maestro y el alumno, en el Dojo y en la calle, con
los compañeros de entreno y con los demás.
Esta enseñanza debe comenzar en casa con el Respeto a los padres y demás personas,
animales o cosas próximas o ajenas.
Educar es saber decir en el momento adecuado:
‘eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca…’ y razonarlo siempre que sea
posible.
Respetar es no querer para los y lo
demás aquello que no deseamos para nosotros y lo nuestro.
Este gran Maestro quiso enseñarnos con el
Judo, a servirnos de todas nuestras energías, tanto físicas como mentales del
modo más racional y eficaz, siempre a favor del bien, del progreso y de la
prosperidad mutua.
Para ello sacó de cada una de estas escuelas las mejores técnicas,
transformando algunas de las más peligrosas y limitando otras de luxación o estrangulación
para ser practicadas como deporte y
creando otras nuevas.
Todo lo anteriormente expuesto sobre el judo
y su código moral o valores humanos, eso que es tan serio y necesario como
base en la educación, no está reñido ni es incompatible con la risa,
la alegría y el pasárselo bien, sino al contrario: es bueno, es necesario y
complementario.
Una máxima de Jigoro Kano dice. La dualidad
es la condición de la vida. Sin opuestos ni contrastes, la vida no es la vida.
El Tao dice que lo blando es la consecuencia
de lo duro, el polo positivo necesita del negativo para que surja la chispa, lo
femenino de lo masculino, el día tiene la noche, la luna al sol, sin cansancio
no hay descanso, etc. Lo uno necesita de lo opuesto para realizarse.
En el judo Uke y Tori son opuestos y
complementarios, sin ataque no hay defensa.
El adversario es un compañero necesario para
el progreso; la vida de la humanidad está fundada sobre esta base. (Jigoro
Kano)
Cuando hay armonía entre opuestos nace el
Tao.
LA
MODESTIA
La modestia es la expresión exterior de la
educación. La persona que es verdaderamente modesta no se arrodilla por miedo
sino por respeto. No dice que es modesto, sólo se comporta como tal.
Es el saber apreciar,
respetar y estimar el valor de los demás, conocidos o no y tomarlos como
referencia.
Al deportista con valores se
le conoce por su actitud,
comportamiento, caballerosidad y respeto, pues las medallas y trofeos no suelen
llevarse colgados.
La admiración, la gratitud y
la confianza crean la verdadera humanidad y el respeto, sin el cual la relación
humana no es posible.
EL
HONOR
El término honor expresa el
valor de ser fiel a la palabra dada.
El verdadero honor está
ligado a la forma de ser, a la fidelidad, a cumplir la promesa hecha a los
amigos, padres y maestros, a un ideal o a la verdad.
Toda persona ha de tener su
honor, se ha de respetar a sí misma, pero a la vez se ha de saber controlar y
soportar lo insoportable.
El cumplir lo pactado y la
puntualidad es una cuestión de honor y una exigencia ética.
EL
CORAJE
Es el espíritu de audacia y
endurecimiento. Significa hacer lo que es justo. Sabiendo lo que es justo, no
hacerlo, es una ausencia de coraje.
Correr aventuras sin más,
exponerse sin razones justas no es valor. Coraje es saber las cosas que una
persona debe creer y las que no. Valor, intrepidez y coraje son las expresiones
de la nobleza del alma.
La persona valiente conserva
siempre su serenidad y lucidez. Nada perturba su calma. En catástrofes,
peligros o sufrimientos sabe dominarse. La persona de honor y de valor quiere
como enemigo en la guerra a aquellos que son dignos de ser amigos en tiempos de
paz.
de la niebla en primavera o violenta como una explosión, silenciosa
como una laguna o turbulenta como una rápida cascada.
El entrenamiento proporciona un medio de
ejercicio físico y mental, a la vez que su entrenamiento cultiva la postura
vertical descansada y la estabilidad, lo que constituye un factor importante
para la salud mental y corporal, para el sentido del equilibrio, la confianza y
seguridad en sí mismo, el valor y el reconocimiento del ego, estimulando de
este modo la elevación del hombre para alcanzar el dominio sobre su propio
cuerpo, su mente y sus emociones (el objetivo final del judoka).
Gunji Koizumi 7º Dan del Kodokan.
JIGORO KANO, después de estudiar en varias
escuelas o estilos de Jiu–Jitsu, fundó
en 1882 su propia Escuela, a la que dio el nombre de KODOKAN, para enseñar el
JUDO o arte de la no resistencia y la flexibilidad, transformando así el arte
de lucha y defensa personal de los antiguos SAMURAIS, en uno de los deportes
mas completos, contemplando en su programa de enseñanza la educación integral
del individuo, en el ámbito físico, técnico y mental, con el objeto
de formar
personas útiles a sí mismas y a la sociedad, mediante un código moral de
conducta, sin por ello dejar de ser un método de defensa personal completo y
eficaz sin fantasías. Por lo que para mí el Judo no es sólo un deporte, es ante
todo un juego, una fuente de vida, una alegría, una forma de educación, un
enriquecimiento y una forma de conducta.
El Judo, en su aprendizaje y durante su
entreno o práctica, nos está planteando continuamente situaciones o problemas
nada fáciles de resolver, y éstos para los judokas, son oportunidades para
poner de manifiesto sus cualidades tanto físicas como mentales con el fin de
superarlos, formándonos así en la superación y en la perseverancia, cosa que
nos ayudará en nuestra vida cotidiana, ya que muchas situaciones en las que nos
encontramos durante el entreno o la competición pueden semejarse a situaciones
de la vida en general.
LA SINCERIDAD
Es expresarse sin disfrazar lo que realmente se piensa. La sinceridad
es el fin y el comienzo de todas las cosas, sin ella nada puede existir.
La sinceridad es la combinación entre palabra
y perfección; tiene que ser igual a verdad y realidad.
La sinceridad es la expresión de amor a la
verdad y el respeto hacia los otros.
La honestidad es la expresión de rectitud, de
justicia y de sinceridad hacia la sociedad.
Sin sinceridad no hay confianza, sin
confianza no nace la amistad, sin amistad no puede nacer otro sentimiento.
EL AUTOCONTROL
La calma, el comportamiento, la igualdad
entre el corazón y el espíritu no se han de ver oscurecidas ni dominadas por
ninguna pasión.
En un samurai, la risa establece el
equilibrio roto en el interior, es el contrapeso al dolor y a la cólera.
LA AMISTAD
La amistad es quizás el sentimiento más puro
del ser humano. Es la expresión del verdadero amor. Se basa en la comprensión,
la estima y la confianza mutua. Es un intercambio noble entre iguales.
Es inútil adquirir las técnicas del Judo y
destacar en las competiciones, si la estructura interior del judoka está
incompleta, si no tiene a nadie a su lado.
El respeto riguroso de los valores humanos
nos facilitará el progreso en el Judo y en la vida.
Un saludo deportistas
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